La Transformación del Liderazgo en la Nueva Era

La verdad que ha sido un privilegio vivir en estos tiempos, el siglo XXI nos ha enfrentado a innumerables desafíos que indudablemente nos ponen frente a un cambio de era.

En el 2015, el papa Francisco destacó: “no estamos viviendo una era de cambios sino un cambio de era”, y en ese entorno el liderazgo también está sufriendo transformaciones considerables, pero no transformaciones que simplemente aceleran y vuelven más sofisticados los procesos, sino que modifican su lógica. La industria petrolera, por ejemplo, ha venido acelerando la exploración y producción en los últimos 50 años, pero la lógica del negocio sigue siendo la misma. Hoy, están enfrentados a la posibilidad de tener un cambio transversal de negocio, obligándolos a modificar la lógica hacía otras fuentes de energía sostenibles en un mundo que en los próximos 20 años no podrá depender de los combustibles fósiles.

De hecho, ya hay cambios de lógica transversal que hemos visto en la economía (Netflix, Airbnb), Comunicaciones (Redes sociales), Geopolítica (China, Brexit). Predecir el futuro es un buen ejemplo de las competencias de un líder de la era anterior, que se refinó muchísimo a través de los conceptos de la visión sistémica y el hoy obsoleto ciclo PHVA, sentíamos que una excelente planeación, unas acciones concretas, verificar con sofisticadas herramientas y actuar para corregir, nos garantizaba un futuro estable, pero quedo demostrado a principios del 2020 que eso ya no era suficiente.

Entonces, ¿Cuál es el liderazgo que podría tener éxito en los escenarios VUCA que vivimos? En los cambios de era, es fácil ver lo que ya no es, pero es casi imposible saber lo que será.

Hoy, millones de personas trabajan desde casa y abandonaron la idea de volver a las oficinas entre el tráfico y los metros atestados, pero aún no sabemos que pasara con el trabajo. Entonces la respuesta pareciera ser que necesitamos líderes capaces de navegar en la incertidumbre, ya no enfocados solo en la agilidad para lograr los resultados de un plan estratégico lleno de limitaciones provenientes del mundo exterior que hoy ya no existen y que ha sido devorado por su propio ego, por el miedo, por la necesidad de encontrar su sentido de valía y seguridad personal en el mundo exterior y por cultivar conductas compulsivas de autoexigencia, control y protección.

En este contexto de cambio de era, observamos que están empezando a brillar líderes más evolucionados en su nivel de conciencia, dispuestos a desafiar sus propios modelos mentales para construir modelos organizacionales más congruentes con la naturaleza humana, de conectarse y conectar a otros con el propósito y la visión a través del dominio personal que trasciende las competencias y habilidades. Son líderes que pasaron de la falsa certeza de que se llegó a la meta final, al saber convivir con el cambio y navegar con maestría en la incertidumbre. Por todo esto, se hace indispensable que las organizaciones se enfoquen en 4 puntos claves en el desarrollo de liderazgo

  1. Incrementar el nivel de conciencia de sus líderes a través de herramientas estructuradas que permitan medir el nivel de desarrollo de sus competencias creativas y las conductas reactivas que subyacen esas competencias, para identificar claramente donde están y como son percibidos por los equipos.
  2. Enfocar los planes de desarrollo para invertir la polaridad de la energía que usan los líderes en comportamientos reactivos hacia comportamientos creativos proporcionándoles técnica, táctica y herramientas que les permitan desarrollar destrezas para adaptarse mejor a los cambios de la lógica de los negocios y usar más eficientemente su energía. La apuesta en la nueva era es centrarse en planes de desarrollo que consideren 70% en desarrollo de experiencias de aprendizaje para la resolución de problemas concretos en sus sitios de trabajo, 20% en feedback continuo y trabajo con coaches y mentores y 10% en formación formal presencial o virtual.
  3. Estimular el autoaprendizaje y crecimiento personal para balancear todas las dimensiones que nos conforman como seres humanos, las relaciones, los resultados, la salud, la dimensión espiritual, el estilo de vida y las finanzas.
  4. Esforzarse sin descanso en la construcción de una cultura organizacional basada en tres características que deben observarse en todos los niveles y que son fundamentales en el cambio de era: INTEGRIDAD para actuar en línea con los valores a pesar de la ambigüedad del entorno, RESPONSABILIDAD para enfocarse en lo que está en sus manos y no en las limitaciones del mundo altamente volátil y HUMILDAD para reconocer que en un mundo complejo, en pleno cambio de era, nadie tiene el derecho absoluto sobre la verdad y que todos los puntos de vista deben ser tenidos en cuenta para navegar con serenidad en la incertidumbre.

The Leadership Circle™ ha interpretado perfectamente el escenario y ha generado una solución potente para contribuir en la integración de esos 4 elementos a la vida de las organizaciones, a su cultura y al estilo de liderazgo creativo, que cada vez demuestra mejor su efectividad para enfrentar los desafíos de la nueva era, que es definitivamente es un privilegio vivir, pero también una gran incógnita.

Andrés Mesa Ramírez

Coach Ejecutivo

TLC Ambassador Colombia